En la entrada de hoy voy a hacer una breve reflexión sobre equipos, líderes, y definiciones de éxito. Con total seguridad a lo largo de tu carrera profesional habrás asistido a cursos y formaciones sobre liderazgo, sus variantes, y el desarrollo de equipos.  Es muy probable también que te hayas aproximado a modelos y teorías sobre el ciclo vital de los mismos.

Uno de los mantras que veréis repito muchas veces es que “no se gestionan ni se dirigen equipos, sino personas“.  Ni es lo mismo, ni todo aquel que es o dice ser responsable de un equipo sabe gestionar personas. Por desgracia lo habréis comprobado en más de una ocasión a lo largo de vuestra carrera.

Hoy voy a citar el Modelo de desarrollo de equipos de Bruce Tuckman, porque me servirá para lanzar mi reflexión.  Brevemente, en este modelo, el autor enumeró allá por 1965 las distintas etapas por las que avanza todo equipo o grupo de personas.  Es la famosa “Escalera de Tuckman“, que constaba inicialmente de cuatro peldaños, y a la que más tarde añadió un quinto fruto de posteriores estudios:

  • Form o Forming: creación o formación, se dan los primeros pasos, hay desorientación y el líder debe de guiar y dirigir el equipo
  • Storm o Storming: etapa “tormentosa”, o de conflicto entre los miembros o facciones, el liderazgo requiere aquí de habilidades soft (comunicación, escucha activa, coaching)
  • Norm o Norming:  normalización, se ha superado el conflicto, “las piezas encajan”, los roles están distribuidos y aceptados, el líder “engrasa” el equipo
  • Perform o Performing: fase de alto rendimiento y desempeño, el equipo alcanza su “velocidad de crucero”, el líder delega, prima el resultado, hay seguridad
  • Adjourning/Transforming: (etapa añadida posteriormente) cuando se ha cumplido el objetivo o el propósito original, el equipo se disuelve

(Comentario:  San Google devuelve resultados donde compruebo que muchos blogs y posts de management y gestión hablan de esto mismo sin siquiera citar al señor Tuckman… y eso es feo, ¿no?)

Modelo de Tuckman, ©LC, 2016

Modelo de Tuckman, ©LC, 2016

A grandes rasgos casi todos los equipos encajan en estas 4 fases (ó 5). ¿No os ha pasado? ¿Lo habéis vivido? Un líder se ilusiona y se vuelca durante “Forming”, sufre y blasfema durante “Storming”, empieza a respirar aliviado durante “Norming”, y sonríe y disfruta de verdad en “Performing”.

“Performing”.  ¡Qué gran momento! Los resultados y la reputación del equipo se retroalimentan. La operación va sola, hay lugar para innovar e introducir mejoras, y tienes la seguridad de que los retos que surjan van a tener la respuesta adecuada por parte del grupo.

  • Pero, ¿y si en ese momento el equipo pierde a su líder?
  • ¿Qué ocurre cuando un equipo de alto rendimiento “sobrevive” a su líder?

La mejor respuesta posible cuando eres ese líder es:  NADA!!!

Si has hilado y tejido bien los mimbres, si las piezas encajan, si has delegado hasta tal punto que ya eres el primero de los clientes de tu equipo, si has detectado y fomentado correctamente el talento, la iniciativa, la responsabilidad, la visión de conjunto y la colaboración…  si has hecho todo eso, el equipo te sobrevive, y su desempeño será el mismo, o incluso mejor.

Los límites, las reglas y las líneas que inconscientemente habías trazado en tu zona de confort y que tan bien te resultaban (a ti), desaparecen de un plumazo, y los miembros de tu equipo (ya tu ex-equipo) darán ese paso al frente que antes no daban por comodidad, prudencia o falta de visibilidad.

Deberíamos poder tener siempre la suerte de ver esos cambios y esa evolución, ya desde fuera.  O mejor aún, que te lleguen o que te los cuenten sin ni siquiera tener que preguntar.  Cuando eso sucede, sonríes, y te crees (un poco, muy poco) lo que a veces dicen de ti.

Tu sombra no es alargada, ni en absoluto eres imprescindible. Pero lo hiciste bien… y se sonríe mucho.

 

Ojo, no perdamos el foco:  en esta imagen, el piloto no es líder del equipo sino que es su CLIENTE!!!!!

Equipo de alto rendimiento, ©ScuderiaFerrari

Equipo de alto rendimiento, ©ScuderiaFerrari