Hay mucho más sentido común en el refranero que en la mayoría de las frases impostadas e importadas que hemos incorporado en el management “moderno”. Nos hemos acostumbrado a perogrulladas que intentan esconder o maquillar la realidad o el mensaje. El lenguaje utilizado condiciona el éxito y destino de Equipos y organizaciones.

Rutinas trufadas de eufemismos

Eufemismos. Recurrimos a muchos eufemismos para evitar ser claros y directos. También echamos mano de anglicismos, continuamente, y con ello muchas veces rozamos lo cómico. Es un virus, un virus altamente contagioso. Casi una epidemia fuera de control. ¿Tiene cura o ya no hay remedio?

Ponle rational” (piénsalo dos veces, dale una vuelta, y me dices). “Usa un poco de thinking” (creatividad Ramírez, creatividad). “Prepara el P&L para el viernes” (saca las cuentas y dime cómo vamos), “porque quiero el weekly, el monthly, y los dos últimos Q” (el detalle, quiere ver el detalle, la evolución y las trampas hechas). “Se ha decidido la finalización de la relación laboral” (despedido, sí, despedido). “Hemos implantado una solución de contingencia” (es un parche, sí, temporal y barato, porque la solución es cara y llevará su tiempo).

La lista podría ser infinita: workaround, operations de todo tipo (field, customer, ground…), windows (también hay varias), customer y tal o cual (journey, experience, service…), reporting, cross-selling, hacer forward o dar reply, los front, los back, los co-algos, los e-algos, y los CEOs, CIOs, CTOs, CMOs y FEOs.

¡Una auténtica locura! ¿No crees que también aquí falta sentido común?

¿Y los refranes?

Echemos un vistazo.

No nos dicen “las gallinas que entran por las que salen”, sino que estamos en una fase de “rotación controlada de recursos que garantice una renovación en el mix de talento”.

Sería sensato un “más vale pájaro en mano que ciento volando”, en lugar de “monetización temprana de los recursos comprometidos en el proyecto antes de su maduración”. ¡Qué anchos nos quedaríamos después de decirlo, ¿verdad?

Se entiende mucho mejor lo de “a Dios rogando y con el mazo dando”, que eso tan dinámico (y deportivo) de “push, push, push… keep pushing!

También sería cristalino reconocer que “no me gusta como camina este perro”, y no adornarlo con un “las variables fundamentales del negocio recurrente no aseguran un cumplimiento de los principales indicadores del plan”.

O qué tal un descriptivo “mal de muchos consuelo de tontos”, en lugar de “no os quejéis del recorte que en la central se van fuera la mitad”.

¿No os gustaría poder escribir un “más vale que sobre a que falte” en la presentación de un presupuesto, en lugar de inventar “hay riesgos y contingencias que justificarían una dotación adicional sobre las necesidades iniciales de financiación”?

¿Y qué tal ese jefecillo que “crió fama y se echó a dormir“?   ¿Y ese plan donde todos olvidaron el sabio consejo de vísteme despacio, que tengo prisa”?

A ojos del resto, eres lo que hablas o lo que escribes

No quiero demonizar nada. El lenguaje y el uso que hacemos del mismo en el mundo profesional es una herramienta más. Cada organización tiene su idioma y sus términos. Todos los utilizamos. Por inercia, por cultura de empresa, a veces porque economizamos y vamos a lo fácil.

Pero ojo. En ocasiones se ocultan problemas o se aplaza la toma de decisiones detrás de expresiones o recursos muy aparentes. Creo que todos podemos contribuir de un modo u otro a simplificar mensajes. No lancemos discursos vacíos, sin compromisos ni plazos.  Hagamos todo lo posible para que las conversaciones nos conecten y acerquen a otros.

Las buenas noticias hay que compartirlas, y las malas no se deben de esconderAlgo bueno sucede cuando todos tienen acceso a la información que necesitan, cada uno en su posición, cada uno en su función. No se trata de un “back to the basics“ (¿veis cómo de contagiosa es la epidemia? ¿Lo veis?), sino de intentar prescindir de lo superfluo.

Busca sencillez, claridad y transparencia

Defendamos lo simple, lo claro, lo transparente. No perdamos el sentido común. No se es mejor directivo, ni gestor, ni jefe, ni responsable… por el hecho de levantar una barrera (¡otra más!) con una comunicación trufada de este tipo de cosas. ¡Evitemos las tontás! (tenía que decirlo) y prediquemos desde nuestra responsabilidad y en nuestro día a día.

El lenguaje utilizado en la comunicación condiciona el éxito y destino de los Equipos y las organizaciones. Con ella se manejan expectativas, resultados, éxitos, fracasos, oportunidades. Cuando se acierta con el mensaje, la acción o reacción no requiere de muchos más adornos (el CTA, o call to action… ¡Nooooo! ¡Estamos rodeados!).

Participa: te propongo un juego

Seguro que tenéis muchos más ejemplos. ¿Jugamos a aumentar entre todos esta lista? Identifica un refrán o dicho popular, y el momento o situación en la que lo utilizarías. Piensa en un palabro de esos que pueden parecer tan “cool”… y lo que en realidad puede esconder.

¿Qué se os ocurre para “En todas partes cuecen habas”, “De donde no hay, no se puede sacar”, “Más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer” o “Nunca digas de este agua no beberé”?