Luis Castellanos

Proyectos y Operaciones sólo posibles con Personas y Equipos

Explota el “gen de la miseria”

En muchas ocasiones menos es más.  Son situaciones donde el éxito está peleado con el tamaño de la estructura o con la profundidad del presupuesto.  La actitud, querer hacer, atreverse, probar, pedir ayuda, colaborar, obtener, conseguir… Hay muchos ingredientes para conseguirlo.  Hoy quiero hablar de uno casi mágico:  el “gen de la miseria”.

En los deportes de equipo es algo habitual. Cuando un equipo pierde un jugador que ha marcado una era o liderado un ciclo se le prepara un partido homenaje.  El equipo se reúne en torno a la celebración, se rememora lo bueno, se aparca lo malo, y se festeja el sentimiento de pertenencia, tanto del que se va, como de los que se quedan.    Es una ceremonia en la que en realidad se está festejando eso tan chulo que ahora llamamos todos “engagement”.

Se celebra una vinculación, un sentimiento, un conjunto de valores y vivencias.  Se celebra un modo de competir, una forma de trabajar.  Este post no es un homenaje, pero sí un guiño a una manera de hacer las cosas, un espíritu que lo consiguió casi todo, y que todo lo intentaba.

Son días y semanas muy difíciles para grandes profesionales, muchos además amigos. Demasiado talento y demasiada altura para tan poco proyecto.  Llegarán nuevos retos y oportunidades.  Estoy seguro de ello.

Por eso hoy quiero reflexionar sobre el “gen de la miseria” y su efecto multiplicador.  Es cierto que necesitas buenos mimbres, pero a veces además surge la magia, aparece el ‘momentum’.  La ocasión para hacer grandes cosas y marcar la diferencia.

Cuando hay implicación en un proyecto o desafío (¡y el entorno lo permite!), se nota.  Echas horas, tienes ganas, aportas ilusión, tiras del carro, pedaleas, enciendes, disfrutas, investigas, propones, cambias, pruebas, te equivocas, aprendes, enseñas.   Son conceptos positivos, ¿verdad?  Son ideas que suman.  Se nota el buen tono muscular, aceptas la exigencia, valoras tu propio esfuerzo, y sientes que formas parte de algo grande.

El “gen de la miseria” te convierte en mejor profesional

Se trata de intentar hacer más con menos. A pesar de que a veces se ajusten al mínimo los recursos el nivel de exigencia no se reduce nunca.  Los objetivos siempre son ambiciosos.  Con esta receta aprendes a ser “ágil” muchos años antes de que todo sea “Agile”.  Trabajas en un “sprint” continuo, aunque corres tanto que no eres consciente de ello.  Implementas “workshops”, uno tras otro, que se solapan, con interdependencias, pero los llamas reuniones “formato cueva” con un resultado cierto, lleve las horas que lleve.

¿Por qué?  Porque estás aplicando el “gen de la miseria”.

El “gen de la miseria” te obliga a innovar y a fomentar la creatividad.  Cuestiona siempre cómo estás haciendo hoy las cosas.  Convierte las “pruebas piloto” en un entorno natural.

El “gen de la miseria” te hace buscar y encontrar soluciones de contingencia.  Te lleva a un desempeño mejor, más ágil, o más eficiente. Borra de tu vocabulario el “no se puede” y el “no nos alcanza”.

El “gen de la miseria” te convierte en mejor profesional.

Además te hace crecer, aprender, descubrir, desafiar, desarrollarte, y sí, funciona, os lo aseguro.  Es aquello de la necesidad y la virtud.  Detonante y detonador.  Elementos ambos necesarios para conseguir una reacción explosiva.

La comunicación fluye en los Equipos, se establecen entornos de colaboración, se difuminan los organigramas, se comparte responsabilidad, se asumen riesgos, se toleran las equivocaciones, y se aprende de los errores.

Se pueden alcanzar operaciones excelentes (más, más rápido y a menor coste), se puede mejorar en Satisfacción y en Experiencia de Cliente, se puede mejorar la calidad de los procesos, y se puede trabajar en la detección proactiva de fallos para implementar medidas correctoras cuanto antes.  Se puede.   No se trata de institucionalizar la “miseria”, pero sí de incorporar en la cultura de la organización todo lo bueno que trae asociado trabajar con ese nivel de exigencia.

Hay organizaciones enterradas en purpurina

¿Verdad que esta música suena bien?  ¿Verdad que parece un modo atractivo de crecer y desarrollarse como profesional?

Pues aunque os parezca mentira, hay muchas organizaciones que no pasarían una sencilla“prueba del algodón” en busca de estas, a priori, virtudes.   Ni con todo el oro del mundo, ni con el tamaño de un ministerio bien regado con presupuesto. Dificultar la creatividad hasta hacerla casi inviable, introducir rigideces absurdas, aumentar sin remedio los tiempos de respuesta, diluir responsabilidades, dilatar la toma de decisiones, disparar la estructura hasta límites nada operativos….  De verdad.  Como en la película, “he visto cosas que no creeríais”.  O sí, porque igual lo veis a diario.

Lo dicho.  Demasiado talento y demasiada altura para tan poco proyecto y tanta purpurina.

Una dosis de optimismo para terminar: a los buenos profesionales no se les olvida todo lo bueno que han aprendido, sino que lo incorporan en su mochila, y lo aplican allí donde sea necesario.  Los éxitos pasados no se pueden replicar en retos futuros (¿Seguro que no?  Ummm…. discutible).  Lo que sí se puede replicar son las recetas y las actitudes bien conocidas que ya demostraron su eficacia.

 

¿En qué tipo de organización te encuentras? ¿En qué entorno te mueves mejor?   ¿Cómo es tu ecosistema ahora mismo?  ¿Reconoces algo de lo dicho aquí?  ¿Quieres compartir tus experiencias al hilo de este post?

2 Comentarios

  1. V.J. GARCÍA PEINADO

    17 abril 2019 at 08:54

    Luis, sencillamente brillante (y no me refiero a la purpurina de la que hablas y de la que aun me queda entre las uñas…). Los que somos, perdón, eramos gestores de miseria, sabemos bien de lo que habla este post. Me ha consolado bastante leerlo porque creo al igual que tú que ese gen no se pierde, aunque si se queda en estado latente por las condiciones que la purpurina y el carton piedra imponen.

    • Luis

      17 abril 2019 at 09:17

      Gracias Víctor! Efectivamente, a veces menos es más, y con menos, se consiguen mejores resultados. ¡Qué bien saber de ti! Sigamos en contacto. Un fuerte abrazo!

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