Luis Castellanos

Proyectos │Operaciones │Procesos │Personas

Cómo tener éxito en las relaciones a distancia

Una de las mayores satisfacciones que tiene la responsabilidad de gestionar Personas (si el Cliente merece una “C” mayúscula, las Personas de tu equipo merecen igualmente su “P”) es poder aprender algo nuevo prácticamente todos los días.  Ese aprendizaje continuo se acelera cuando te enfrentas a la responsabilidad de liderar Personas a distancia

Si tienes la ocasión, aprovecha la oportunidad y acepta el reto. Es un gran “momento de la verdad“.

Me refiero a hacerlo bien.  Me refiero a liderar, no sólo a dar instrucciones, poner objetivos y medir los resultados.  Me refiero a generar confianza, a comprender las fuerzas y los mecanismos internos que rigen y gobiernan un equipo de Personas. Guiarlas y mantenerlas en una senda de alto desempeño y orientadas siempre a la consecución del resultado esperado:  el sacrosanto objetivo.

En una entrada anterior os hablaba de los “dinosaurios del management“.  Esos que ya tienen afortunadamente la fecha de caducidad escrita en la frente, pero que aún dirigen pasando lista y revista, y que desconfían de todo aquello que sucede fuera del área delimitada por la sombra de su mesa, o el ancho de su despacho. ¿Visualizado? ¿Verdad que conocéis ejemplos?

En breve serán ejemplares de museo, pero mientras tanto estos dinosuarios siguen haciendo mucho daño en su forma de liderar Personas, dirigir proyectos, y en definitiva, proteger y potenciar el talento.  Ese “estilo” sigue presente incluso en firmas que presumen de modernidad y de tecnología, renunciando así a las posibilidades y soluciones de negocio que sin embargo ofrecen a sus Clientes.

Volvamos al tema, pero démosle la vuelta, vamos a pensar de abajo hacia arriba. Hagamos las cosas bien:

¿Qué ingredientes necesitan las Personas para sentirse cómodas e implicadas cuando forman parte de un equipo dirigido desde la distancia? ¿Veis el matiz?

  • Necesitan tecnología, que ofrece hoy un sinfín de herramientas y soluciones con las que establecer un entorno válido de trabajo (vídeoconferencias, aplicaciones en la nube, escritorios compartidos, entornos colaborativos, etc). Sin embargo, el ingrediente principal del éxito no es tecnológico. Sí lo son las capacidades y las competencias con las crear enfoque, clima, una buena dinámica, y sobretodo, CONFIANZA.
  • También una correcta asignación de tareas. Parece obvio pero no siempre sucede. Saber exactamente qué es lo que se espera de ellos. La asignación ha de ser conocida, compartida, asumida, y delimitada. Si no, no sirve, no está bien hecha.
  • Hábitos, normas, esquemas y sistemas de comunicación. Una comunicación continua, efectiva, y bidireccional, con la que compensar la falta de contacto visual y la ausencia de comunicación no verbal.  Tienes que establecer qué se comunica, qué no, cómo se comunica, qué canal es válido, y cuál no.  Cuándo se da algo por sabido y cuándo no.
  • Tu equipo necesita un responsable que sea transparente con la información relevante, y que filtre el ruido y la presión innecesarios. Si no pones filtro, si no seleccionas la información, si no paras los golpes… puedes acabar quemando a tu equipo con cientos de correos y requerimientos que les alejen de lo fundamental, de la tarea que tú mismo asignaste.  Por desgracia esto sucede frecuentemente, se te acaba yendo de las manos, y caes justo en lo que quieres evitar.  No pasa nada.  Respira  y dar aire, evalúa daños, corrige, y vuelve a empezar.
  • En su calendario necesitan tener establecidas reuniones periódicas, citas que serán SAGRADAS, porque no hay nada más importante en tu agenda que cumplir con esos compromisos. Reuniones en grupo, pero también contactos individuales, que no se limiten a despachar asuntos pendientes ni a revisar checklists.
  • Agradecen que como líder propicies y generes oportunidades para el diálogo y también para la escucha. Planea y planifica la escucha. Enriquece así la relación con tus colaboradores. Si ya te pones en los zapatos de tus Clientes no tienes excusa para no ponerte en los de las Personas que hacen posible el producto, el servicio o la solución que ofreces a aquellos.  Aprendes y conectas mucho y más rápido escuchando, pero escuchando de verdad.

  • Grandes dosis, cantidades industriales… de humildad. El entorno y las condiciones son complejas. Estás lejos, surgen malentendidos, y es por tanto un terreno ya muy fértil que seguro vas a enriquecer orgánicamente con tus errores y tus meteduras de pata. Sé humilde, aprende de tu equipo y déjate aconsejar. Acepta y asume los errores, pero no los repitas.
  • Todas las Personas valoran la flexibilidad. Utilízala como herramienta de fidelización. No les ves, no hagas apología del presentismo, es inútil. No pierdas tiempo midiendo tiempos ni contando cafés.  Obtén confianza. Da confianza.  Si funciona, lo importante son las tareas, la responsabilidad, los objetivos, y los compromisos asumidos. Si puedes, si te dejan, si te atreves, ve más allá de las reglas que marque “la casa”. Hazlo bajo tu responsabilidad.  Siempre se obtiene más de quien trabaja cómodo.  Unos lo llaman conciliar, yo lo llamo trabajar cómodo.

  • La flexibilidad que ofreces tiene que ser reversible. Los miembros de tu equipo tienen que poder asaltarte cuando lo necesiten.  Tienes que estar accesible para una duda, una consulta, una alerta o una crisis.  Fundamental en las crisis, para poder reaccionar antes y mejor.  Sé receptivo y no seas rígido.  El propio funcionamiento del equipo determinará lo que merece la pena escalar y lo que se debe poder resolver de forma autónoma, pero no pongas horarios ni líneas rojas.

Sí, hacerlo a distancia es más difícil, pero te convierte en mejor profesional, y te da la oportunidad de cuestionarte tú mismo tu modo de hacer las cosas hasta ese momento.  No hay dos equipos iguales, no hay dos Personas iguales, pero sí hay recetas que suelen funcionar, o que por lo menos, ingredientes que mejoran el resultado final del guiso.

 

¿Has trabajado con equipos en remoto o distribuidos?

¿Me cuentas tu experiencia? ¿Cómo lo hiciste? ¿Qué aprendiste?

1 Comentario

  1. Buena reflexión! Desde luego lo mejor es el face-to-face, pero hoy en día cada vez es más usual que los equipos sean virtuales y las directrices que indicas, me parecen geniales.

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