Luis Castellanos

Proyectos y Operaciones sólo posibles con Personas y Equipos

Escuela de Liderazgo

En los últimos tiempos puedes encontrar muchas publicaciones (entradas, tuits, artículos) centradas en los diferentes “estilos de liderazgo“, sus características, sus tiempos, y su presencia más habitual según el sector, el tipo de compañía o la madurez del negocio.

Quien dice estilos de liderazgo dice también estilos de influencia, de dirección, etc etc… La primera consecuencia es que muchas veces te descubres en la difícil situación de encontrarte a ti mismo en infografías, cuadros, matrices, y diagramas de todo tipo… intentando saber si eres más “léon” que “sutil cazador“, o si “colaboras” menos de lo que “delegas“, o si tu “empowerment” es más bien un 4 que un 3 en una escala del 1 al 5.

Aunque todos tenemos una visión aproximada de cómo somos y cómo nos comportamos, nuestra percepción de cómo respondemos a los retos que supone gestionar un proyecto, negociado o grupo de personas, es siempre subjetiva.  Al final siempre hay una única respuesta válida: un enorme y sonoro “depende“.    Subjetiva porque está cargada de juicios de valor.   Subjetiva porque nuestro estilo o nuestra forma de responder a esos retos ni es única, ni es siempre la misma, ni debe de serlo.

La respuesta también sería “depende” si preguntáramos a otros cómo somos o cómo nos ven.  No seré yo quien te quite la ilusión de creerte siempre y en todo momento un “frío ejecutor”, un “empático solucionador de conflictos” o un “exprimidor de personas“, porque tú también eres un “depende“, un magnífico “depende“, un “depende” en evolución y en continuo aprendizaje.  De lo contrario, estarás “fuera de juego” o “muy perdido” las más de las veces.  Serás uno de esos dinosaurios especializados en rectar siempre lo mismo, quizá un gran dinosaurio, el más grande, el más experimentado… pero dinosaurio al fin y al cabo.

Tu liderazgo tiene que permitirte fluir.  Aprende a fluir y a adaptarte.  Ser flexible, elástico, prudente unas veces, otras casi kamikaze.  Tienes que saber liderar cambios, éxitos, fracasos, miedos, expectativas, crisis, revoluciones.  Y ojo, porque fluir no significa dejarse llevar ni ir a la deriva. Ni de lejos. Fluir es elegir, navegar, dar rodeos cuando es imprescindible, o abordar sin piedad cuando las circunstancias lo aconsejan.  Tienes que liderar, guiar, ayudar, dirigir, formar, facilitar, participar, comprender, coordinar, colaborar, escuchar, delegar, sugerir, corregir y equivocarTE.

En tu equipo nadie se equivoca tanto como TÚ, porque sus errores son los TUYOS.  En esos momentos tienes que aprender a poner el nombre y la cara. Que te la rompan.  Sé el rompeolas cuando venga la tormenta.  Preparad las explicaciones, haced el análisis, buscad las soluciones… pero defiende a tu equipo.   Las heridas cicatrizan. Tu credibilidad crece.  Si por fortuna triunfas, alcanzas el éxito, llegas al objetivo, coronas la cima…  sé humilde, huye de los focos, y da un paso atrás.  Propicia su crecimiento, su desarrollo.  Eso hará mejor a tu equipo.

 

Liderar es fluir con el entorno, 

ser el primero en las equivocaciones y en los errores, 

y el último en los aciertos y en las felicitaciones.

 

Cuéntame. ¿Compartes esta visión? ¿Qué recetas sueles aplicar tú?

1 Comentario

  1. Sin duda, la gestión del equipo es clave y la adaptación a cada situación, debe ser la norma. Coincido contigo; flexibilidad!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *